• Nacho León

'Quijotes y Sanchos': Cervantes inmersivo


Es difícil clasificar Quijotes y Sanchos. Y es quizás esto lo que lo hace más estimulante. No es lo que podríamos esperar de un espectáculo cuando nos hablan de Teatro inmersivo, pero tampoco encaja del todo en otras etiquetas que podrían atribuírsele, como audioguía teatralizada, visita guiada por el espacio y el tiempo, teatro radiofónico, o incluso (por qué no) scape room al aire libre. Ser inclasificable, en estos tiempos, es una virtud. Implica romper moldes, adentrarse en el abismo, huir de lo establecido y navegar por lo ignoto. Quijotes y Sanchos es una apuesta por explorar nuevos caminos teatrales y dramatúrgicos, nuevas formas de comunicación entre artista y espectador. Y solo por eso, ya hay que estar enormemente agradecidos.


[los números imaginarios], de la mano de su director Carlos Tuñón, nos trae un recorrido guiado por calles del barrio de Chamberí, pero a través de los ojos de los personajes del Quijote. Sin ser necesario haberse leído la archiconocida novela cervantina, nos convertiremos por un par de horas en caballeros andantes (nunca mejor dicho) sin más armas que un walkman ni más rocín que nuestros pies, por escudo unos auriculares, y por yelmo nuestra imaginación. Durante la ruta, trazada a voluntad propia por nuestro libre caminar, los sonidos, las calles, las personas, e incluso nosotros mismos, cobraremos un renovado e inesperado significado. Momentos para redescubrir nuestro entorno, y también para redescubrirnos, encontrarnos con nosotros mismos, mirarnos al espejo del alma y adentrarnos en ciertos lugares ocultos de nuestro ser.


Por momentos, resulta apasionante descubrir cómo esa persona anónima con la que en otras circunstancias te habrías cruzado sin fijarte lo más mínimo, cobra absoluto protagonismo como uno de los personajes de la historia propuesta, o cómo la ventana de ese edificio anodino de una calle cualquiera de nuestro deambular cotidiano, se convierte en un lugar misterioso, escenario de momentos singulares, al que súbitamente comenzamos a observar con otros ojos, y del que no podemos apartar la mirada.


Sin embargo, la dramaturgia de la propuesta se plantea algo confusa y enrevesada. La mezcla entre momentos y propuestas diferentes no siempre empastan lo suficientemente bien, algunas transiciones se hacen complicadas, y ciertos pasajes algo densos. Los juegos de imaginación con los que el espectador se topa en el camino funcionan a la perfección, como algunos momentos cómicos de Sancho, o interesantes propuestas sobre qué implica ser un Quijote en nuestros días, pero no así las reflexiones sesudas sobre ciertos aspectos que nos alejan del ambiente creado en el resto de la cinta, que por momentos se embarulla en densidades que rozan lo pretencioso, o se recrea en exceso en anécdotas que nos apartan sobremanera del camino que el propio espectador va construyendo con su caminar y su fantasía.


Pero con todo, hay muchos aspectos interesantes que Quijotes y Sanchos nos plantea, y que saldremos de la experiencia con ellos aún rondándonos la cabeza. ¿Quién sería el Quijote en nuestros días? ¿Y Sancho? ¿A qué se dedicarían? ¿Cuántos quijotes hay en el mundo esperando a ser descubiertos? ¿Somos nosotros mismos, todos, quijotes y sanchos en algún sentido? Estos dos personajes, no solo representan dos arquetipos bien definidos, sino también dos maneras de entender el mundo que nos rodea, de relacionarnos con el devenir vital, y de afrontar los embates e ilusiones de nuestro día a día.


[los números imaginarios] tras su último y sobrecogedor montaje LEAR (desaparecer) continúa su senda de teatro de investigación, en la búsqueda de lenguajes diferentes y alternativos dentro del universo de las artes escénicas. No se conforma, persigue, juega, experimenta, arriesga. Desgraciadamente, elementos poco comunes en el teatro de nuestros días. La alquimia, la magia, la sorpresa en lo recóndito y la aventura en cruzar los límites, es el modo de vida de [los números imaginarios]. Y que nunca acabe.


QUIJOTES Y SANCHOS

Dramaturgia: Gon Ramos, Luis Sorolla, Carlos Tuñón y un anónimo japonés. Dirección: Carlos Tuñón

Producción: Nacho Aldeguer

Jefa Producción: Rosel Murillo

Ayte. Dirección: Mayte Barrera

Diseño Sonido / Gráfico: JUMI

Técnico de Sonido: Titxu Vélez

Plástica / Regiduría: Rosel Murillo y Mayte Barrera

Audiovisual: Ales Alcalde

Fotografía: Luz Soria

Medios y Comunicación: Amanda H C (Proyecto Duas)

TEATRO DE LA ABADÍA. MADRID


Visto el 23 de septiembre de 2020


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