• Laura Garmo

'La espera': Esperar o acercarnos a la muerte


Leo la sinopsis de La espera antes de ponerme a escribir y no identifico mucho lo que he visto con lo que leo, pero me da igual. Sí me quedo con estas palabras: cambio, transformación, juego, ¿ganar?, futuro, ¿puede uno hacer algo que no sea esperar?


Me pongo Se acabó de María Jiménez en Spotify (no sé por qué…) y una cerveza… Empiezo.

Como es habitual en Colectivo Fango todo empieza antes de que llegue la hora, por eso decidí llegar pronto para degustar esos momentos previos. En F.O.M.O, la primera obra de la compañía, veíamos proyectado en una pantalla el grupo de Whatsapp de sus componentes y lo que iban comentando con nuestra entrada, esta vez, cada uno en un mat de yoga, se preparan para empezar, calientan, se maquillan, se visten y cada uno de ellos se convierte en un personaje, según su descripción, en una chamana, una miss–samurái, una diva del show-business, un político de la nueva era y un guía espiritual-musical. En una pantalla vemos como La espera se va cargando como la batería del móvil… 100%


Comienza...


La estructura es simple, juego o escena conjunta, monólogo, canción y vuelta a empezar, a priori predecible, sin embargo, lo impredecible llega en cada una de las apariciones de cada intérprete, porque en ellos está la fuerza de este colectivo. Un elenco de cinco bestias sobre el escenario y otra a los mandos de la creación técnica que te atrapan y hacen que después de casi dos horas tengas ganas de más. Camilo Vásquez lidera este grupo de creadores y sabe sacar lo mejor de ellos para construir una pieza donde la complicidad que los intérpretes tienen entre ellos une las piezas del puzle y en la que se mezclan a la perfección, reflexión y entretenimiento. Las improntas de todos estos intérpretes- creadores tienen su lugar en La espera y a la vez se apoyan y complementan.


Ángela Boix, mezcla de violencia y fragilidad, magnética. Es complicado dejar de mirarla en el momento en que pisa un escenario y además con una gran vis cómica. Podemos disfrutar también de ella en Cluster, actualmente en cartel en la sala Exlímite.

Fabia Castro, desde que la conocí en Periodo de reflexión, obra dirigida también por Camilo Vásquez, no he perdido su pista. Fabia es de estas personas que se te quedan grabadas en la memoria porque se deja la piel en lo que hace, su fuerza y sensibilidad traspasan, su hábitat natural es sin duda el escenario.


Sobre los temas que hablan Ángela y Fabia están el paso del tiempo, la decadencia y la vejez, y quiero destacar este último, la vejez… qué poco hablamos de esto. La vejez no son esos abuelos y abuelas fantásticas de pelo blanco nuclear que sonríen con su dentadura perfecta a sus nietos que vemos en la publi. La vejez implica muchas consecuencias biológicas como nos recuerda Fabia, y es que sí, es necesario hablar de esto para normalizarlo, la belleza no durará siempre, ¿o sí? Depende de lo que entendamos por belleza… Envejecer nos perturba tanto que nos da hasta miedo hablar de ello, pero está ahí, y todos sufriremos las secuelas, y claro que sí, hay que hablar de ellas, no me hables de juventud eterna…


Estas mujeres, Ángela a través de su personaje y Fabia, desde ella misma, hablan también de la maternidad, de su elección de no ser madres, ¿hay algo en el ser humano que merezca reproducirse? Porque esto del reloj biológico, ya que hablamos del tiempo, es algo que azota con fuerza a las mujeres a partir de los treinta, como si una cuenta atrás empezara… BASTA YA, hace tiempo que la frase “en el fondo, todas las mujeres desean hijos” solo la dicen los hombres. Así que hasta que la sociedad cambie, tengo la intuición de que las cosas interesantes empiezan ahí donde, por lo general se juzga razonable interrumpirlas.


Otro que se desnuda en el escenario siempre que lo pisa, muchas de ellas también literalmente, es Trigo Gómez. Es difícil, en esta pieza, empatizar con el personaje que encarna, más allá de su patetismo, pero es normal, personaliza el falocentrismo, el neoliberalismo, la chulería... Tiene su mérito que un actor decida por sí mismo elegir un personaje odioso a sabiendas de que caerá mal como crítica al sistema y es que Trigo Gómez es un actor de retos y polifacético como ya nos ha demostrado a lo largo de su trayectoria profesional.


Rafaella o Rafuska Marks, actriz y performer brasileña afincada en Berlín tiene mucho que decir, la vimos junto a Minaya y Trigo en la pieza post confinamiento, Limbo. En ella siempre hay preguntas, preguntas que deberíamos hacernos con un objetivo claro: ¿podemos hacer algo para cambiar este mundo? Las raíces son un motor en su trabajo y la necesidad de que tomemos conciencia de que sí está en nuestra mano propiciar el cambio. Su aparición en esta obra sin lugar a duda nos da… esperanza. Rafuska Marks es una artista a la que no dudaría, si no viviera tan lejos, en ir a ver todas las piezas que montara.


Y qué decir del universo de Manuel Minaya, porque él no actúa solo, su universo creativo particular le acompaña, ese que le hace diferente y singular a todos los demás. Su juego siempre roza los límites, absurdo, inesperado, espontáneo, irónico, su “Jesucristo” de pelazo y palabras vacías atrapa al espectador desde el primer momento en que canta ¡línea! y lo que sigue (tendréis que verlo). Y ahí, sin poder dejar de reír, bajo la mascarilla, te das cuenta que cualquier cosa es posible si viene de Manuel Minaya y acabamos cantando, no nos queda otra, ya hemos caído en su embrujo y quedaremos sometidos a él durante toda la función. Nos gusta el universo Minaya y queremos verlo más sobre los escenarios.


En los aplausos vemos en los labios de Fabia como nombra a Juanmi y sí, es que Juan Miguel Alcarria, director técnico de la compañía es un pilar creativo importante dentro del colectivo: iluminación, sonido, audiovisuales, lo hace todo y todo bien.


Entre los momentos de la obra destacaría uno en el que todos hacen preguntas al personaje de la diva y ella les contesta a través de unas cartas del tarot. Esta escena cargada de humor lleva implícita una de las críticas más potentes de la obra. La posición de los colonizadores frente a los colonizados. La posición de los cuatro intérpretes españoles frente a la posición de la actriz brasileña. Las preguntas de Rafaella son las más trascendentes, sin embargo la tarotista no quiere perder el tiempo con ella. Cuánta soberbia nos queda todavía y qué necesario es que nos lo recuerden.


La crítica a la sociedad y al sistema en el que vivimos está muy presente en las piezas de Colectivo Fango y por eso su existencia es necesaria.


Colectivo Fango terminaba el año con la noticia de haber sido ganadores, con su obra Tribu, del Premio a mejor espectáculo en el XII CENIT (Certamen de Nuevos Investigadores Teatrales). Con La espera acaban lo que ellos consideran la trilogía sobre la búsqueda de identidad a través del tiempo, ¿qué será lo próximo?


Larga vida a Colectivo Fango.


P.D: Acabo de escribir y sobre mi mesa no hay una cerveza sino tres y es que esto de ser mujer y estar llegando a los cuarenta es muy duro…


LA ESPERA

Intérpretes: Ángela Boix, Fabia Castro, Trigo Gómez, Rafuska Marks, Manuel Minaya Dirección: Camilo Vásquez Coordinación dramatúrgica: Sergio Martínez Vila

Ayudante de dirección: Natalia Morlacci Junco Dirección técnica e Iluminación: Juan Miguel Alcarria Escenografía: Silvia de Marta Vestuario: Elisa Vidal Riezu

Foto y vídeo: Danilo Moroni & Juan Carlos Toledo Prensa: DyP Comunicación

TEATROS DEL CANAL. MADRID Visto el 28 de enero de 2021 #CríticaTeatral #LauraGarmo #TeatrosDelCanal #Madrid

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