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  • Foto del escritorNacho León

'La cabeza del dragón': Valle-Inclán como tiene que ser



Hace dos semanas, una vez acabada la función, enfilando el pasillo de salida de la sala principal del Teatro María Guerrero, pude escuchar la siguiente sentencia: “No hay manera de que monten La cabeza del dragón en condiciones. ¡Esto era un musical!”. El espectador, visiblemente molesto, no paraba de rezongar sobre las versiones modernas de los clásicos, y que a día de hoy era imposible ver a ciertos autores montados “Como tiene que ser”. Yo, poco amigo de polémicas, escuché y callé pacientemente, pero me quedé con las ganas de replicar a este señor… oiga, ¿y cómo es como tiene que ser? ¿Cómo se supone que se monta un Valle-Inclán? ¿Y un Lorca? ¿Acaso sabemos cómo quería el propio autor que su pieza fuera montada? Y aunque esto fuese así… ¿sería esta la representación más pura y válida posible? Todo es discutido y discutible. Pero estoy convencido de que el dramaturgo gallego, si tuviese la oportunidad de ver la versión de Lucía Miranda, se lo pasaría pipa.


No solo eso, sino que, me aventuro, la directora es fiel al espíritu rompedor de Valle, a esa subversión por el orden teatral establecido, a esa irreverencia y esa deformidad y paroxismo en los personajes, que caracterizaban al autor. Todo esto está en La cabeza del dragón que, además, está pasado por el tamiz del universo creativo de Lucía Miranda, que es muy rico y muy diverso. La pieza, a pesar de algún pequeño altibajo, tiene un ritmo espectacular, con un dinamismo y fluidez magníficos, apoyados por un uso del espacio y recursos del teatro notables. La acción se desarrolla en cualquier parte del teatro, con multiplicidad de focos, desde el patio de butacas a los palcos laterales y superiores, llegando por supuesto hasta el escenario. La alerta del público es total, pues la sorpresa puede venir desde cualquier punto. Todo ella aderezado de un humor fresco, desenfadado y sinvergüenza que empapa toda la propuesta, llena de música, alegría y vitalidad.


Además, la comunión con el público es total. Casi desde el principio, la complicidad, el juego con el respetable, y la inclusión del mismo en el devenir de la obra, enganchan a unos espectadores que se entregan en todo momento, y que acaban la función con un espíritu festivo, sintiéndose un elemento activo de la representación. A esto ayuda además un fantástico trabajo de elenco, donde en un gran ejercicio coral, todos tienen su momento, desplegando sus mejores armas actorales. Por destacar algunos: el magnetismo de un Juan Paños espectacular, versátil, que se mete al público en el bolsillo; la fuerza y presencia de Carlos González; la dulzura de Ares B. Fernández; el derroche de arte y energía de Carmen Escudero; etc. Un equipo fantástico al completo, sin duda.


La estética es, además, otro de los puntos fuertes del espectáculo. Un uso de colores vivos que inundan toda la pieza, el vestuario vistoso y gamberro de Anna Tussel, la escenografía épica desde la sencillez de Alessio Meloni, todo aderezado por un potente diseño de iluminación de Pedro Yagüe, elementos todos que suman fuerzas y aúnan calidades y texturas, ensambladas a la perfección por una hábil dirección, que dan como resultado un montaje de gran belleza plástica.


“He aquí el tinglado de la antigua farsa”, decía Jacinto Benavente en el arranque de Los intereses creados. Pues bien, aquí tenemos la nueva. Farsa irreverente y provocadora, vistosa y desenfadada, musical, visual y divertidísima, gracias al manejo inteligente y libre de una Lucía Miranda, que nos regala un montaje fresco, alegre y muy cuidado. Si Valle-Inclán levantara la cabeza…


LA CABEZA DEL DRAGÓN

Texto: Ramón María del Valle-Inclán

Dirección: Lucía Miranda

Reparto: Francesc Aparicio, Ares B. Fernández, Carmen Escudero, María Gálvez, Carlos González, Marina Moltó, Juan Paños, Chelís Quinzá, Marta Ruiz, Víctor Sáinz Ramírez y Clara Sans

Voz en off: José Sacristán

Escenografía: Alessio Meloni

Iluminación: Pedro Yagüe

Vestuario: Anna Tusell

Dirección musical y composición: Nacho Bilbao

Sonido: Eduardo Ruiz "Chini"

Dirección conjunto instrumental: Guillem Ferrer

Canciones bufón: Juan Paños

Caracterización: Mónica Gascó

Asesor de máscaras: José Troncoso

Asesoría de objetos: Małgosia Szkandera Hernangómez

Ayudante de dirección: Belén de Santiago

Ayudante de escenografía: Mauro Coll

Ayudante de iluminación: Eduardo Berja

Ayudante de vestuario: Carlos Pinilla

Realizaciones: Proes y Readest (escenografía), Paloma de Alba, Gabriel Besa y Peris Costume (vestuario), María Calderón (ambientación vestuario), Matías Zanotti (máscaras), Óscar Muñoz (crinolina), Estrella Baltasar (confección de telones)

Diseño de cartel: Equipo Sopa - Fotografía de cartel Xermán Peñalver

Fotografía y tráiler: Bárbara Sánchez Palomero

Producción: Centro Dramático Naciona

TEATRO MARÍA GUERRERO. MADRID


Visto el 19 de octubre de 2022



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