• Nacho León

'KKK (Kinder, Küche, Kirche)': Dictadoras en la sombra


«Niños, cocina, iglesia». ¿Nos suena? En alemán, Kinder, Küche, Kirche. Las tres K. Durante el Tercer Reich, era el lema que representaba los valores tradicionales de las mujeres. Máxima trasladable a la España franquista y no franquista, y a buena parte de la historia occidental y universal. Siglos y siglos en los que las mujeres han estado apartadas del poder, bajo el peso de este o a su sombra. Sin embargo, Eva Braun, Lucía Hiriart, Susana Higuchi, Imelda Rodríguez y Carmen Polo, mujeres de dictadores, acariciaron el poder, pero siempre tras la figura de sus maridos. ¿Y si fueran ellas las que lo hubiesen ostentado?


El texto supone una interesante reflexión sobre el poder, el papel de la mujer en la sociedad actual y a lo largo de la historia, y un contrapunto sobre la visión que tenemos de algunos de los caudillos más relevantes del pasado. Y por supuesto, sobre ellas.No solo reflexionan sobre lo que fue, sino sobre lo que pudo haber sido, sus hipotéticos deseos y sus profundas frustraciones. Es un ejercicio de ficción histórica, que roza el teatro documento en muchas de sus partes, y nos ofrece una visión del relato original y llamativa.


KKK es un espectáculo claramente estructurado, en el que los monólogos correspondientes a cada protagonista se suceden uno detrás de otro, con un esquema definido que quizás encorseta un poco la propuesta. Si bien es cierto que tiene la capacidad de sorprendernos en cada una de sus partes al proponernos una relación diferente entre personaje y espectador, y entre público y espacio escénico, resta algo de fluidez al montaje añadiendo un punto de previsibilidad en la estructura dramatúrgica, sin aparente conexión entre los diferentes cuadros más allá de la unidad temática y de mensaje. Sin embargo, esto no empaña un buen trabajo de dirección, que aporta ritmo a la propuesta, permite al espectador digerir cada uno de los personajes, empatizar y reflexionar sin que decaiga la atención ni el interés.


Partimos de una puesta en escena sobria pero efectiva, con pocos elementos escenográficos pero con elegancia visual. La sorpresa llega con la movilidad y la variedad en cada una de las micropiezas que componen el espectáculo, donde el espacio de la acción puede ser cualquier lugar del teatro, siendo un recurso singular y llamativo la escena en la que el público se ubica en el escenario, y la intérprete actúa desde el patio de butacas. Este gesto tan sencillo, supone un cambio de perspectiva para el público, otorgándole un papel más activo, sintiéndose parte esencial del espectáculo, obligándolo a tomar parte, no dejando que se arrellane cómodo en su butaca.


La actriz Carmen Bécares, sin forzar una excesiva caracterización de las dictadoras ni tratar de imitar a los personajes reales que representa, nos aporta los detalles y matices justos y necesarios para entender el carácter, el contexto y la idiosincrasia de cada una de ellas, para adentrarnos en su drama personal, sus vivencias y su relevancia histórica. Y lo hace con solvencia, sin alardes ni estridencias, desde la sencillez y la humanidad para llegar a identificarnos con las personas de carne y hueso que fueron, sin olvidarnos de su papel en la Historia.


KKK es un original viaje en el espacio y el tiempo a través de mujeres destacadas, que siempre estuvieron a la sombra de sus omnipotentes maridos, que luchan por encontrar su hueco, en su vida y en la Historia. Mucho no han cambiado las cosas.


KKK (KINDER, KÜCHE, KIRCHE)

Texto y Dirección: Begoña del Castillo

Intérprete: Carmen Bécares

Iluminación: Gabriel Piñero

Vestuario: Nuria Martínez

Sonido: Xabi Sainz

Audiovisuales: 3 producciones y media

Voz en off: Fitosko de la Torre

CENTRO CULTURAL PILAR MIRÓ. MADRID


Visto el 20 de febrero de 2020


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